Las reuniones familiares son una de las herramientas más eficaces para mejorar el ambiente en el hogar. Te invito a que las descubras y las pongas en práctica . ¿Te interesa? ¡Sigue leyendo!

En tu empresa las ventas han caído un 5% en el último semestre, uno de los empleados está de baja y el mes que viene tenéis una auditoría. ¿Qué hacemos? Una reunión de empresa.

El ascensor de tu edificio lleva 3 días estropeado, la vecina del segundo le ha hecho una gotera a la del primero y el vecino del cuarto pone música a todo volumen de madrugada. ¿Qué hacemos? Una reunión de vecinos.

Los niños no han hecho los deberes, tu marido ha olvidado sacar la ropa de la lavadora y no hay nada para cenar en la nevera. ¿Qué hacemos? ¿Una reunión? Pues no. Lo más normal es que entremos en una espiral de gritos, reproches y mal ambiente.

Así que si estamos acostumbrados a hacer reuniones para solucionar problemas en otros ámbitos, ¿por qué no damos un paso adelante y empezamos a hacer reuniones familiares?

Para empezar: ¿esto que es?

Se trata de una herramienta de disciplina positiva que busca crear un espacio amigable y respetuoso para solucionar los problemas de la familia.

Se basa en unos conceptos fundamentales: cooperación , empatía, respeto y escucha activa.

Su pilar básico es entender que los errores son una oprtunidad de aprendizaje. En las reuniones no se culpabiliza ni juzga, tan solo se buscan soluciones consensuadas a los problemas.

las reuniones familiares sirven para resolver conflictos

El punto de partida

Antes de que sigas leyendo, debes saber que hacer reuniones familiares te va a costar un esfuerzo al principio, que seguramente os vais a sentir incómodos y penséis que no va a funcionar. No te preocupes. Es el miedo a lo desconocido.

Si quieres mejorar la forma de resolver problemas en tu familia vais a tener que hacer cambios en cómo los abordais. Si seguimos haciendo las cosas igual que antes, obtendremos los mismos reultados.

Así que el punto de partida previo a empezar a hacer estas reuniones pasa por hacerse unas preguntas y reflexiones:

  • ¿Estamos dispuestos a admitir que los adultos de esta familia no siempe tienen la razón y en ocasiones se equivocan?
  • ¿Estamos dispuestos a escuchar y validar el punto de vista de nuestros hijos/as?
  • ¿Vamos a ser constantes y tomárnoslo en serio?
  • ¿Queremos mejorar nuestra relación de familia para que todos nos sintamos mejor?

Si la respuesta a estas preguntas es «SI», enhorabuena, tienes en tus manos una herramienta que cambiará para siempre vuestra manera de relacionaros.

una mesa es todo lo que se necesita para hacer reuniones familiares
Foto de Skitterphoto en Pexels

¿Cómo se hacen?

Seguramente pensar en hacer una reunión de familia te parece algo complicado, pero en cuanto tengas claros un par de conceptos verás como resulta bastante sencillo.

¿Dónde y cúando?

Lo recomendable es que se haga en una mesa, pero eso si, NO a la hora de la comida o de la cena. La mesa debe estar lo más despejada posible, sin comida ni distracciones. Obviamente los móviles, tablets y televisiones tampoco deben estar a la vista. (En una reunión con un jefe a nadie se le ocurre ponerse a ver la tele, ¿verdad?)

Muchas autores afirman que el mejor momento para hacerlas es el domingo, porque se puede hacer balance de la semana que termina y planificar la que empieza. Pero depende de los horarios de trabajo y familiares de cada uno. Si trabajais en turno de noche o los fines de semana, reunirse los domingos puede ser una mala idea.

Lo ideal es que busqueis un momento de la semana que podais dedicaros sin prisas ni demasiado cansancio.

Ahora bien, si queremos que funcione, las reuniones deben estar marcadas en la agenda y no aplazarse salvo por causa extremas. Es decir, si hay un partido de fútbol o un cumpleaños la reunión no se puede aplazar. Si la casa está en llamas o hay un familiar en el hospital, sí se aplaza.

¿Por qué pongo el foco en esto? Porque siempre va a haber mil planes más atractivos que una reunión familiar. Y no es que «nos falte tiempo», es que no tenemos claras nuestras prioridades. ¿Qué es más importante para vosotros, un cumpleaños de un amigo o vuestra familia? . Si vuestra prioridad es la buena convivencia de la familia, no os salteis vuestra cita semanal.

¿Quiénes asisten?

Lo idóneo es que asistan todos los miembros de la familia.

Ahora bien, nadie debe ir obligado. Si algún miembro no quiere participar se le puede invitar a estar solo como «oyente» . En el caso de que tampoco quiera asistir como oyente se debe respetar su decisión.

Los niños de menos de 4 años pueden asistir y participar en la primera fase de la reunión (más adelante lo detallaremos) y así irse habituando. Si durante la reunión se aburren y quieren ir a jugar les pediremos que lo hagan sin armar mucho ruido hasta que el resto haya terminado la reunión.

Dentro de los asistentes se elegirán dos cargos: el presidente y el secretario. Estos cargos van rotando entre los miembros de la familia (incluidos niños de más de 4 o 5 años), de tal modo que cada semana hay un presidente y secretario distinto. El cargo de secretario debe asignarse entre los miembros que sepan escribir.

El presidente será el encargado de abrir y cerrar la reunión, marcar el inicio y final de cada etapa de la misma y dar el turno de palabra. El secretario tendrá como misión apuntar en una hoja o agenda los problemas tratados y las soluciones acordadas.

¿Cuánto duran?

Lo recomendable es que no duren más de 30 minutos, sobre todo si hay niños pequeños que se cansan con facilidad. Con 20 minutos suele ser más que suficiente.

¿Para qué sirven?

Además de tener la función obvia de resolver problemas familiares, las reuniones van a aportar un gran valor tanto a los hijos como a los padres.

ventajas de las reuniones familiares

Estructura de las reuniones familiares

Jane Nelsen, impulsora de la Disciplina Positiva y autora del libro «Cómo educar con firmeza y cariño», establece una estructura o guión para llevar a cabo estas reuniones familiares.

Tener presente este guión nos facilitará que todos los miembros puedan seguirlo y que no se convierta en un caos, sobre todo hasta que nos habituemos a realizarlas.

A continuación te explico una a una en que consiste cada etapa de la reunión familiar.

Agradecimientos

En esta fase, que debe ser la primera de la reunión, cada miembro expresa un elogio o agradecimiento hacia los demás. Esta fase es ideal para que participen los niños menores de 4 años, porque les ayuda a expresarse y conectar con el resto de la familia.

Estos elogios o agradecimientos deben ser sinceros y referirse a acciones concretas. Por ejemplo «Agradezco que mamá me ayudara a hacer los deberes la otra tarde» o «Mi hermana me dejó jugar con sus juguetes y eso me gustó«.

En el caso de que haya hermanos que tengan una relación complicada, esta ronda de elogios y agradecimientos es especialmente útil para limar asperezas y estrechar lazos.

Temas agendados

El objetivo último de estas reuniones es resolver los problemas cotidianos que van surgiendo en las familias de una forma efectiva y respetuosa.

A lo largo de la semana irán apareciendo conflictos o situaciones que si intentamos resolver en ese instante – en caliente – solo nos conducirán a peleas y distanciamientos.

Por eso, la Disciplina Positiva propone que cuando surja un problema no se intente resolver en ese momento, si no que se «agende» y se resuelva en la siguiente reunión.

Por ejemplo, se puede colocar una hoja en blanco en algún lugar visible, como la puerta de la nevera , y cada vez que un miembro de la familia tenga un problema , lo apunte en esa hoja. En la reunión de esa semana, se leerán los problemas anotados y se buscará la solución.

Inicialmente sólo deben llevarse a la reunión los problemas que afecten a toda la familia, y no los problemas de la pareja.

Lluvia de ideas

Para cada problema agendado se buscará una solución. En este punto es importante remarcar que deben escucharse y validarse todas las opiniones. Se trata de encontrar la solución, sin buscar culpables ni hacer reproches.

Las soluciones propuestas deben de cumplir la regla de las tres «R » y una «U». Esto significa que las soluciones deben ser :

  • Relacionadas con el problema
  • Respetuosas para todos los miembros, evitando castigos o humillaciones
  • Razonables, incluso para los más pequeños, todos deben poder entenderlas
  • Útiles para solucionar el problema planteado

Acuerdos

Una vez escuchadas todas las soluciones propuestas, debe elegirse una de ellas por consenso.

La clave del éxito es que no se establezca una lucha de poder, ni se creen distintos bandos o grupos dentro de la familia. Es por esto que no deben someterse a votación, puesto que habría un grupo de «perdedores» que no estarían de acuerdo con la decisión tomada.

La solución tomada por consenso garantiza que todos la cumplan, puesto que no es impuesta ni obligada, sino que es algo que se ha acordado entre todos.

En el caso de que no se llegue a consenso se agendará el problema para la siguiente reunión y se volverán a plantear nuevas soluciones hasta que se llegue a un acuerdo en el que todos estén conformes.

Las decisiones tomadas se evalúan pasado un tiempo para ver si funcionan o si es necesario volver a plantearlas.

Planificación de semana

Una vez terminada la ronda de acuerdos, se hará un resumen de las tareas o eventos que la familia tenga para los siguientes 7 días.

Este es el punto en el que podemos marcar en la agenda las actividades que haremos todos juntos, si habrá algún momento especial dedicado a cada hijo o si los padres podrán disfrutar de algún tiempo solos.

Fin de la reunión

Para terminar la reunión y crear un buen ambiente familiar es importante hacer una actividad divertida en familia, como bajar al parque, hacer una guerra de cosquillas o ver una película todos juntos. Cualquier cosa que haga que la reunión termine de una manera agradable e incentive a querer hacer otra la siguiente semana.

estructura de las reuniones familiares

Las reuniones familiares son una potente herramienta para encontrar solución a los problemas cotidianos, mejorar las relaciones entre los miembros de la familia y desarrollar habilidades que les serán muy útiles a nuestros hijos en su vida adulta.

Saber gestionar conflictos, llegar a acuerdos y trabajar en cooperación son valiosas lecciones que estas reuniones aportan a los más pequeños de la casa.

Así que mi recomendación es que las pongas en práctica, le des una oportunidad a este sistema y observes cómo se van produciendo cambios asombrosos en el día a día de tu familia. Merece la pena intentarlo ¿no crees?.

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