Papá (también) hace magia: el valor de los padres

Cada vez más padres deciden implicarse activamente en la crianza de sus hijos. Este hecho favorece tanto al desarrollo emocional de los niños como al mantenimiento de la armonía familiar. Este post está dedicado a aquellos papás que (a su manera) también hacen magia.

Como habrás podido observar, este es un blog de maternidad, hecho por y para las madres. Sin embargo, en la ecuación que supone la crianza de los hijos, hay un elemento que no podemos pasar por alto: los padres.

Antes de empezar a desarrollar este post me gustaría hacer una aclaración. Aunque la familia se ha entendido tradicionalmente como la compuesta por madre, padre e hijos, no es el único modelo de familia ni el mejor de todos.

Existen diversos tipos de familias: con una sola madre (monomarentales), un solo padre (monoparentales), con dos mamás o con dos papás. Y todas ellas son perfectamente válidas para aportar a los niños lo que realmente necesitan para ser felices: amor, comprensión y cuidados.

Y ahora si, vamos a ver cómo son esos papás tan fantásticos y cómo conseguir que vivan al máximo la crianza ¡Empezamos!

los padres son importantes en el cuidado de los hijos
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Los nuevos padres

Si miramos a un pasado no muy lejano, el papel de los padres en la crianza y cuidado de los hijos era en ocasiones puramente testimonial.

En los hogares de hace poco menos de medio siglo, el padre se limitaba a mantener económicamente a su prole, sin preocuparse demasiado por cosas como las citas médicas, los deberes del colegio o los problemas de sus hijos.

En muchas casas, el padre intervenía poco o nada en la educación de los niños y cuando lo hacía frecuentemente era para regañar o castigar.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y cada vez más hombres desean participar activamente del cuidado de sus hijos y disfrutar de esa etapa única de la vida que es la paternidad.

Los padres de hoy en día no quieren ser actores secundarios en la infancia de sus hijos, lo cual es muy beneficioso tanto para los niños como para toda la familia.

Este cambio se debe a muchos factores personales y sociales, como por ejemplo:

  1. Los dos miembros de la pareja trabajan:

    Gran parte de las mujeres que deciden ser madres tienen una carrera profesional, por lo que una vez agotada la baja por maternidad deben reincorporarse al trabajo. El reparto equitativo tanto de las tareas del hogar como del cuidado de los hijos es fundamental para que la familia pueda funcionar correctamente.

  2. Los roles de género están cambiando:

    La idea de que ciertas tareas sólo pueden ser realizadas por uno de los dos géneros está desapareciendo de la sociedad y cada vez más hombres desempeñan funciones que tradicionalmente se han asignado a las mujeres, como el cuidado de los hijos.

  3. El nacimiento de una nueva masculinidad:

    Actualmente muchos hombres se quieren deshacer de la imagen del «macho insensible» que durante siglos ha acompañado a su género. Los hombres de ahora están reivindicando poder desarrollar su lado sensible y femenino; su derecho a mostrar sus sentimientos sin ser juzgados. Y, personalmente, creo que es un tipo de masculinidad mucho más interesante.

  4. Existen diversos tipos de familia:

    La estructura de las familias ha cambiado. De modo que cada vez es más frecuente encontrar padres solteros, padres divorciados o parejas formadas por dos hombres. En todos estos casos, los hombres toman un papel protagonista con respecto a la crianza de los hijos.

  5. Mayor vínculo con los hijos:

    Con la natalidad cayendo en picado en los países occidentales, el menor número de hijos hace que los padres quieran estar más vinculados y participar más de la infancia de sus pequeños, puedan dedicar más tiempo a su cuidado e implicarse más en su desarrollo.

paternidad responsable
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La importancia de tener un buen padre

La figura paterna va a crear un fuerte impacto en el desarrollo emocional, mental y físico del niño, especialmente durante la primera infancia.

Diversos estudios han demostrado que los niños que crecen en un hogar en el que no hay padre tienen mayor fracaso escolar, peor estado general de salud y mayores problemas tanto emocionales y de comportamiento que pueden llegar incluso a manifestarse en la edad adulta. (Si quieres acceso directo a estos estudios puedes consultarlos aquí)

Por otra parte, la presencia de un padre implicado en los cuidados de sus hijos tiene muchos beneficios para los niños, como por ejemplo:

Tendrán una mayor autoestima

Lo que se traducirá en menor riesgo de sufrir acoso escolar, depresión o trastornos alimenticios en la infancia y adolescencia.

Sus habilidades sociales estarán más desarrolladas

Tanto a la hora de expresarse, hablar en público, entablar conversaciones, hacer nuevos amigos, etc. La figura paterna presente e implicada hace que los pequeños sean más extrovertidos.

El riesgo de fracaso escolar es menor

Los niños con padres que se involucran en la educación de sus hijos y les apoyan tienen mejor rendimiento escolar.

Su bienestar psicológico es mayor

Disfrutar de un padre cariñoso y comprometido, previene (junto con otros factores) la aparición de problemas como la ansiedad o la depresión en la etapa adulta de las personas.

Crea un modelo de referencia a seguir

Los niños aprenden observando. De modo que un niño cuyo padre haya ejercido activamente su papel , reproducirá las mismas conductas cuando sea mayor. Así, cuando le llegue el momento, tendrá una relación afectiva más estrecha con sus propios hijos/as.

Tendrá valores en igualdad y perspectiva de género

Igual que en el punto anterior, si un niño observa en su familia que las tareas domésticas son repartidas por igual entre el padre y la madre, cuando sea un adulto también las realizará en corresponsabilidad.

Su salud será mejor

Los papás pueden enseñar hábitos de vida saludables como el deporte o la buena alimentación, así como cuidar de su salud llevándolos al pediatra y manteniendo al día el calendario de vacunación.

padre jugando con su hija
Imagen de sarahbernier3140 en Pixabay

¿Qué pueden hacer los papás? Mil maneras de hacer magia

La naturaleza ha dotado a las mujeres con la capacidad de gestar, parir y amamantar a sus hijos. Es una tarea que exclusivamente podemos hacer nosotras. Mamá, y nadie más que mamá, puede hacerlo.

Sin embargo, el resto de las (infinitas) tareas que conlleva criar y educar a los hijos pueden hacerse en corresponsabilidad. Es decir, puede hacerlas tanto el padre como la madre.

Aun así, en ocasiones los padres, sobre todo si son primerizos, pueden verse abrumados por la llegada del bebé , querer participar pero no saber cómo hacerlo o simplemente sentirse desplazados ante el vínculo que existe entre la madre y el recién nacido.

Todas estas situaciones pueden llevar a que a los papás les cueste tomar la iniciativa en cuanto al cuidado de los hijos y afectar negativamente a la vivencia de la paternidad.

Así que para aquellos padres que no sepan muy bien qué pueden hacer para implicarse de una manera más activa en la crianza de sus pequeños, aquí va un listado con un montón de sugerencias. ¡Tomen nota!

Acompañar durante el embarazo…

Que la mujer sea la única capaz de gestar no significa que tenga que hacerlo sola.

Una fantástica manera de iniciarse en la paternidad es acompañarla en los controles del embarazo, viendo juntos las ecografías e imaginando cómo será vuestro pequeño antes de verle.

Además, planificar la llegada del bebé, asistiendo a las clases de preparación al parto, preparando su habitación o haciendo la maleta para el hospital, puede servir a los papás como una primera toma de contacto con el mundo del recién nacido y hará que el vínculo sea más fuerte.

Del mismo modo, cuidar de la salud de la futura madre y ayudarla a sobrellevar las incomodidades del embarazo no solo será beneficioso para el bebé, sino también para vuestra relación de pareja. Al fin y al cabo, ella está haciendo un gran esfuerzo físico gestando a vuestro hijo así que bien se merece un masaje, ¿no crees?

… y el parto

No te lo pierdas por nada del mundo. Seguramente va a ser el momento más impactante de vuestras vidas, el día en que vuestro mundo va a cambiar para siempre. Y el instante que recordareis toda la vida.

El papel del padre durante el parto cada vez tiene más importancia, puesto que se ha demostrado que su presencia disminuye el estrés de la mujer en el momento de dar a luz y eso se traduce en beneficios para el bebé.

Por este motivo en la inmensa mayoría de los hospitales se permite que la mujer esté acompañada en todas las fases del parto, salvo que haya contraindicación médica.

Los papás pueden ayudar a la mujer mediante masajes, con palabras reconfortantes, dándole seguridad o creando un ambiente agradable en la sala de partos. Además, en el caso de que no pueda realizarse el «piel con piel» con la madre, será el padre quien tenga que hacerlo.

Apoyar la lactancia

Amamantar es otra de las tareas que sólo podemos hacer nosotras, pero en muchas ocasiones establecer la lactancia es una tarea muy complicada para la que la mujer va a necesitar mucho apoyo, sobre todo por parte de su pareja.

Respetar sus tiempos de lactancia, liberarla del resto de tareas (como cocinar, limpiar o cuidar de niños mayores), apoyarla y darle palabras de ánimo, o acudir con ella a grupos o asesoras de lactancia pueden ser actitudes de los papás fundamentales para que se establezca una lactancia con éxito.

La Lactancia Materna es el mejor alimento que puede recibir vuestro bebé y le va a aportar una cantidad enorme de beneficios. Así que merece mucho la pena que los papás se involucren para conseguir buenos resultados.

padre creando vínculo con bebe
Imagen de StockSnap en Pixabay

Comprender el puerperio

El puerperio, que también se llama cuarentena o postparto, es una etapa muy sensible y en ocasiones complicada para las madres recientes y que resulta determinante para la relación entre el bebé y su mamá.

Al dolor físico del parto o la cesárea se suman los altibajos hormonales, la toma de consciencia de nuestra nueva realidad (ahora hay un ser humano chiquitito que depende totalmente de nosotras) y la aceptación de nuestra nueva imagen física tras el embarazo.

Si a todo lo anterior unimos las dificultades del inicio de la lactancia, la falta de sueño y las visitas (bienintencionadas) de familiares y amigos, tenemos una mezcla explosiva que puede estallarnos cuando menos esperamos.

El papel del padre en esta etapa es fundamental para que la madre pueda superarla y sentirse mejor. Para conseguirlo, son imprescindibles altas dosis de empatía, comprensión y cariño. Papás, tened paciencia, esta etapa pasará y vuestra compañera valorará que hayais estado a su lado incondicionalmente.

Construir el vínculo

Esta es la mejor parte: construir el vínculo con vuestro hijo/a. Es la que hará que vuestra relación sea fuerte y basada en el cariño mutuo por muchos años que pasen.

Dedicarle a tus hijos momentos como el baño, la hora de ir a dormir, los paseos por el parque o darles de comer, va a generar unos lazos fuertes y estrechos, lo que se conoce como apego seguro, y que tiene numerosas ventajas para ambos.

Aunque dentro de todas ellas, las acciones que más van a marcar vuestra relación son dos: el juego y las muestras de cariño.

Una sesión de juegos con tus hijos (sin distracciones, sin móviles, prestando el 100% de tu atención) intercalada con besos, achuchones, cosquillas y pedorretas son la mejor manera de hacer feliz a tu hijo/a.

Recuerda que amar no es malcriar y no pierdas ninguna oportunidad para comerte a besos a tus pequeños.

Cuidar de su salud

Generalmente las consultas de los pediatras están llenas de niños acompañados por sus madres. Ocasionalmente acompañan a los niños el padre y la madre, y en raras ocasiones, es solamente el padre quien lleva a sus hijos al médico.

Conocer de primera mano los problemas de salud del niño, hablar directamente con el pediatra y estar informado de las vacunas y medicaciones que recibe, debería ser de obligado cumplimiento para todos los papás.

Además, que el padre esté igual de implicado que la madre en los asuntos de salud del niño, les transmite a los pequeños una sensación de pertenencia, la certeza de que ambos se preocupan por él y le quieren del mismo modo.

padre enseñando a leer
Photo by Andy Kuzma from Pexels

Participar en su educación

No se trata tan solo de ayudarles a hacer los deberes. Los papás también pueden, y deben, acudir a las reuniones con los tutores de sus hijos.

Así podrás conocer el progreso escolar de tus hijos, si tienen algún problema en el centro educativo o si necesitan más apoyo en alguna materia.

En resumidas cuentas, interesarte activamente por cómo se desenvuelven en el lugar donde pasan una gran parte de su día a día va a permitirte tener una relación más estrecha con tus hijos y, sobre todo, anticiparte a posibles problemas que puedan aparecer.

Educar con cariño y firmeza

Como padre, tienes la responsabilidad de educar a tus hijos para que se conviertan en adultos felices, con valores y capaces de vivir en sociedad.

Tratar a tus hijos con amabilidad, respeto, empatía y comprensión, a la vez que les preparas para su futura vida de adulto, hará que mejore tu relación con ellos.

Nunca jamás recurras al castigo físico, ni a las amenazas ni chantajes. Se puede educar de una manera respetuosa con el niño y con muchos mejores resultados.

Atender las necesidades de cada época

Cada etapa del desarrollo del niño tiene sus particularidades y desafíos, así que tendrás que estar receptivo y con ganas de afrontar cada nuevo reto.

Una buena manera de hacerlo es mediante la escucha activa. Escúcha lo que tengan que decirte, sin juzgar ni sermonearles. Pregúntales e interésate por sus vidas y las cosas que les preocupan y presta atención a sus respuestas.

Pasa tiempo de calidad con ellos, planea actividades juntos y demuéstrales lo importante que son para ti. Estas son las bases para que vuestra relación sea buena en cada etapa de su infancia y adolescencia.

padre e hijo compartiendo momentos
Photo by Brett Sayles from Pexels

Corresponsabilidad en las tareas domésticas

Poner la lavadora, cocinar (y dejarlo todo limpio después) o limpiar el baño son acciones que pueden hacer tanto hombres como mujeres. Y punto.

Al repartir las tareas equitativamente contribuyes a que la familia funcione mejor y además estás enseñando con tu ejemplo una valiosa lección a tus hijos.

Además de las tareas del hogar de limpieza, plancha, etc… también deben compartirse las tareas de planificación y organización, que normalmente recaen sobre la mujer. Así evitarás la sobrecarga mental de tu pareja y estaréis todos más felices

Así que nada de hacerse el loco o usar el típico «es que a tí te sale mejor»… Coge la aspiradora e imagínate que es un Ferrari y que el salón de tu casa es un circuito de F1.

Mejora tu relación de pareja

Para un niño, ver que sus padres se quieren y respetan es fundamental. Es importante evitar discutir delante de los niños y fomentar los buenos momentos en familia.

Que la convivencia en el hogar sea buena va a transmitirle seguridad y servirá de ejemplo paras las futuras relaciones de pareja que tenga cuando sea adulto.

La vida de padres no es sencilla, y en ocasiones puede afectar a la relación de pareja. Una manera efectiva y simple de bajar el ritmo y sentirse mejor con uno mismo y con nuestro compañero/a es dedicar un tiempo al autocuidado y facilitar que nuestra pareja pueda hacerlo también.

Aun así, incluso si la pareja se rompe, que tanto el padre como la madre se muestren respeto y haya una buena relación entre ellos será básico para que los hijos puedan superar la ruptura correctamente.

La buena relación de los padres es fundamental
Imagen de Stephanie Pratt en Pixabay

El decálogo definitivo para papás geniales

No existe una receta mágica ni una fórmula secreta para ser un buen padre.

Existen tantas maneras de vivir la paternidad como padres en el mundo. Y ni siquiera con todos los hijos se actúa de la misma manera.

Así que cada padre tendrá que encontrar la manera de ejercer que más se adapte a sus ideas, su tipo de familia, su entorno, el carácter de sus hijos, y un sinfín de factores más.

Sin embargo, sí existen unos elementos comunes que todo padre que quiera dar lo mejor de sí mismo y ofrecer a sus hijos una infancia lo más feliz y completa posible debe cumplir.

Todos esos elementos los he reunido en este decálogo definitivo para los papás geniales:

Decálogo para papás geniales

Ser padre es una tarea para la que nadie nos prepara, pero que nos da las mayores alegrías. Esforzarse para ser un mejor papá y participar al 100% de la crianza de vuestros hijos es el mejor regalo que podéis hacerles.

Me encantaría que los papás que lean este post me comentaran ¿cómo afrontáis la dura tarea de ser padres?¿cuáles son los principales problemas que os encontráis? Os leo en los comentarios.

¡Gracias por leerme!

Nota: este artículo está dedicado a Adrián, el mejor papá que mi hijo podría tener.

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4 Comments

  1. Pilar

    creo que es genial todo lo que dices en el artículo. dar ideas concretas para que un hijo sea verdaderamente compartido por sus dos padres es una forma practica de posicionarse ante la mision de ser padres y a la vez es una manera de que esas dos personas se sientan actores de la vida de su pequeño hijo.

    1. mamá hace magia

      Muchas gracias por tu comentario Pilar!! ❤️ Afortunadamente cada vez más padres viven el cuidado de sus hijos al 100%, y eso es buenísimo, sobre todo para los niños/as. Gracias por leerme!

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