series de dibujos animados

Las series de dibujos animados pueden servir tanto para entretener como para educar a los más pequeños. Estas son mis cuatro series actuales favoritas.

Aunque siempre he sido partidaria de limitar al máximo la exposición de los pequeños a las pantallas, esta pandemia y sus confinamientos nos han obligado a dejar a nuestros hijos muchas más horas delante de la televisión de lo que nos gustaría.

De manera que, si no nos queda más remedio. al menos podemos intentar que el contenido que les llegue sea de calidad, buscando aquellas series de dibujos animados que les diviertan y ofrezcan un valor añadido en forma de enseñanza o moraleja.

Por ello, he recopilado las cuatro series para niños de hasta 6 años que más me gustan, tanto por su formato como por su contenido, y que mi peque disfruta viendo.

Mis series de dibujos animados favoritas

Bing

Bing es un conejito de 3 años que vive con Flop , un peluche que representa la figura del adulto cuidador.

Su mejor amiga es una pequeña elefanta llamada Sula (que también tiene una figura de peluche que la cuida, Amma) y junto con otros amigos viven las experiencias propias de su edad.

Ir a la escuela infantil, jugar en los columpios o dar un paseo por el campo son los escenarios en los que estos personajes desarrollan la trama de cada capítulo. En esta serie no se viven aventuras increíbles ni se salva el mundo, si no que Bing tiene una vida como la de cualquier niño de tres años, con sus mismos problemas y preocupaciones, lo que hace a esta serie de dibujos animados muy interesante.

¿Por qué nos gusta Bing?

Para empezar, que este conejito viva una vida normal y corriente me parece el punto fuerte de la serie. Bing tiene los problemas propios de su edad, como el control de esfínteres, las rabietas o las dificultades para compartir sus juguetes.

A través de estos dibujos, los niños se ven identificados con el personaje, sienten que lo que les sucede es normal y observan una manera de solucionar sus conflictos.

Por otra parte, el enfoque con el que se manejan las situaciones es claramente orientado hacia la disciplina positiva. La pertenencia, la autonomía, la empatía, la búsqueda de soluciones …se hacen presentes en cada capítulo, de manera que los adultos también aprendemos como acompañar a nuestros pequeños y ayudarles a salir de determinadas situaciones.

Además, estos dibujos enseñan acciones cotidianas como la higiene corporal, la alimentación saludable o cómo cruzar la calle. En definitiva, para mí es la mejor de las series de dibujos animados actuales.

Bluey

Bluey es una perrita de raza Pastor Australiano de 6 años que vive con su hermana pequeña Bingo y Papá y Mamá (me parece muy significativo que papá y mamá no tengan nombre, para volcar toda la atención en los personajes infantiles)

Al igual que en la serie anterior, no hay superpoderes, historias fantásticas ni aventuras imposibles. Tan solo la vida cotidiana, que ya bastante aventura es.

La mayor parte de las acciones de estos personajes se desarrollan dentro de la casa, lo cual ya nos da una pista de cual es el objetivo final de esta serie de dibujos animados.

¿Por qué nos gusta Bluey?

Esta serie tiene dos puntos principales: la familia y el juego.

En cuanto a la familia, la trama se desarrolla casi en su totalidad dentro del hogar y por encima de todas las figuras hay una que destaca: Papá. El padre es una figura tremendamente activa en cuanto al cuidado de las dos hermanas, así como en el reparto de tareas domésticas, llegando incluso a desplazar a la madre a un papel casi secundario.

Papá juega con Bluey y su hermana, recoge la casa, va de paseo y a los columpios…es sin duda un padre presente y comprometido en la crianza. Por esto, la serie está teniendo mucho éxito en países sudamericanos, donde la implicación de la figura paterna en el cuidado de los niños tiende a ser baja, lo cual es digno de celebrar.

Por otra parte, el juego es un personaje más en la serie. El 90% de las situaciones incluyen juego, bien simbólico, cooperativo, de construcción…

El juego sirve a los personajes para expresar sentimientos, afrontar situaciones complicadas, aprender normas de convivencia, hacer frente a los miedos… En definitiva, es una serie que nos tiene enamorados.

Hey, Duggee

Dugge es un perrito bastante simpático que actúa como monitor de Boy Scouts de un grupo de 6 pequeños animalitos que se llaman «las ardillas».

En esa serie, «las ardillas» pueden hablar, al contrario que Duggee. Y es que el monitor solo emite gruñidos y ladridos, una vez más, para dar protagonismo a los niños frente a los adultos.

«Las ardillas» pasan el día en el campamento infantil con Dugge y por las tardes sus padres les van a recoger. Por cierto, adorable me parece que a todos los animalitos los recoge un adulto de su misma especie excepto al cocodrilo, que lo recoge una elefanta, en alusión a que es adoptado.

En cada capítulo, estos personajes hacen un descubrimiento sobre algún elemento o concepto para así ganarse la insignia que les acredita como expertos en la materia.

¿Por qué nos gusta Hey, Duggee?

El principal valor de esta serie es el conocimiento del entorno. Así, en cada capítulo tienen que investigar y aprender sobre un tema, que suele ser sobre naturaleza aunque también sobre relaciones interpersonales u otros.

Capítulo tras capítulo estos pequeños exploradores obtienen su insignia de las arañas, el queso, los ríos o la búsqueda del tesoro. Además, en la mayoría de las ocasiones, para lograr su insignia tienen que trabajar en equipo, transmitiendo así valores de cooperación, solidaridad y amistad.

Cleo & Cuquin

La versión moderna de la icónica Familia Telerín, cuenta las aventuras de estos seis hermanos que viven solos en unas casas tremendamente divertidas, sin adultos que les controlen.

La dinámica de cada capítulo es la misma: surge un problema que no saben solucionar hasta que Cleo (después de unos segundos pensativa en una escena que me resulta encantadora) saca su Mochipanda y, a través del juego, consiguen resolver la situación.

Como broche final, cada capítulo termina con Cleo afirmando con entusiasmo :»¡Ya sé lo que quiero ser de mayor!» Y cada vez es una profesión distinta en función de la temática del episodio.

¿Por qué nos gusta Cleo & Cuquin?

En primer lugar porque para resolver el problema de la trama los personajes utilizan la mejor de las herramientas: la imaginación. En cada capítulo inventan todo tipo de recursos, desde confeccionar pijamas anti monstruos hasta construir una nave espacial para cazar una estrella.

Además, cada uno de estos hermanos tiene un rasgo de personalidad muy marcado que aporta diversidad al conjunto. Así tenemos un personaje más tímido, otro con una gran sensibilidad artística, otro con más iniciativa…y la unión de todos ellos, añadido al trabajo en equipo, es la clave para el desarrollo de la acción.

Estamos de acuerdo en que lo ideal es que los niños no vean la televisión, pero siendo realistas en muchas ocasiones eso es imposible. Pero en lugar de sentirnos culpables podemos intentar que, por lo menos, el contenido que consuman sea de la mayor calidad posible.

Actualmente se ofrecen multitud de series de dibujos animados para los más pequeños, lo que nos permite elegir qué queremos que vean en función de lo que queramos que aprendan.

¿Cuál era tu serie de dibujos animados preferida? ¿Y ahora, qué series ven tus hijos?

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