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Diez cosas sobre la lactancia que deberías conocer

La lactancia materna es uno de los grandes eventos de la maternidad, con numerosos beneficios para el bebé y la madre. En este post veremos diez cosas que toda madre debería conocer.

En las dos últimas entradas del blog (que puedes leer aquí y aquí) hemos repasado los cuidados básicos durante el postparto. Sin embargo, hay un tema que se merecía una entrada para ella sola: la lactancia.

La lactancia es un proceso fisiológico común a todos los mamíferos que permite la alimentación de las crías en la fase más temprana de la vida. Aún así, es una de las principales fuentes de conflicto y dudas para las madres recientes.

En este post quiero compartir los diez conceptos que considero que todas las mujeres en proceso de ser madres deberían conocer. ¿Me acompañas? ¡Adelante!

Foto de Jonathan Borba en Pexels

La leche es el mejor alimento

Desde las primeras gotas de calostro, la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un recién nacido. Y continuará siéndolo durante muchos meses e incluso años más.

La composición de la leche materna va cambiando y adaptándose a las necesidades del bebé según crece y en ella podemos encontrar los siguientes nutrientes:

  • Agua: no solo se encarga de hidratar al bebé, si no que también va a regular el nivel de sales en la sangre y orina del lactante.
  • Proteínas : entre las que destacan por su importancia las inmunoglobulinas (también llamadas anticuerpos, que protegen al bebé de enfermedades), enzimas, hormonas, factores de crecimiento y otros componentes antiinflamatorios.
  • Carbohidratos: principalmente lactosa, aunque también podemos encontrar glucosa, galactosa y otros oligosacáridos, que son los encargados de proporcionar energía al bebé.
  • Colesterol y ácidos grasos: fundamental para mantener la pared y estructura de las células y el desarrollo del sistema nervioso.
  • Vitaminas y Minerales : imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo, como el hierro o el calcio.
  • Células vivas: que refuerzan su sistema inmunitario y favorecen el desarrollo de los tejidos.

Pero no es solo alimento

La lactancia también juega un importante papel en el desarrollo psicoemocional del bebé. Tanto si se trata de lactancia materna como artificial, es un momento íntimo entre el bebé y su madre (o el padre si se da biberón) que ayuda a crear el vínculo afectivo.

El momento de la lactancia también sirve para calmar, reconfortar, mostrar cariño, conocerse mutuamente y establecer la base de la relación entre el bebé y sus cuidadores. Por este motivo es importante que durante las tomas nos mantengamos calmadas, en un ambiente agradable y tranquilo para poder disfrutar de ese instante de conexión con nuestro bebé.

Foto de Cleyder Duque en Pexels

La lactancia materna no duele

Una de las principales dificultades que se encuentran las madres primerizas con la lactancia es la aparición de molestias al amamantar o grietas en los pezones.

La lactancia, si se realiza de manera correcta, no debe producir dolor ni heridas. En el caso de que nos encontremos con este problema, lo más recomendable sería acudir a una asesora de lactancia o matrona especializada para que revise ciertos aspectos, como la existencia de frenillo o un mal agarre que estén provocando el malestar.

Lactancia a demanda

La lactancia debe ser a demanda. Esto significa que no se pueden poner horarios para las tomas ni limitar la duración de las mismas. El pecho se da tantas veces como sea necesario y durante el tiempo que sea necesario.

Esto se traduce un algo que es muy poco compatible con nuestro estilo de vida y que supone el fracaso de muchas lactancias: estar siempre disponible para el bebé. La lactancia a demanda implica infinidad de horas dando el pecho, noches interminables y la sensación de no hacer nada más en todo el día que amamantar.

La incorporación de la mujer al trabajo a las 16 semanas después de dar a luz y la falta de apoyo familiar o grupal para realizar el resto de tareas mientras la madre amamanta, hacen que este sistema sea considerado como inviable para muchas mujeres que finalmente abandonan la lactancia materna.

En el caso de la lactancia artificial, también debe darse a demanda, cada vez que el bebé tenga hambre, aunque con este sistema las tomas suelen espaciarse más y puede ser otra persona distinta a la madre quien alimente el bebé.

Foto de Polina Tankilevitch en Pexels

El agarre es fundamental

Si no hay una buena succión por parte del bebé, no habrá producción de leche. Y para que la succión sea efectiva, el agarre del bebé al pecho debe ser correcto.

Una mala postura o cualquier problema de succión por parte del bebé se va a traducir en heridas, grietas, dolor, falta de producción de leche y otros problemas que van a provocar que no le llegue suficiente alimento y la lactancia fracase.

Un buen agarre del bebé al pecho se caracteriza por:

  • Boca muy abierta,abrazando toda o casi toda la aréola.
  • Los labios evertidos, es decir, hacia fuera.
  • Barbilla pegada al pecho.

Además debemos observar el movimiento de la mandíbula y que las mejillas se muevan cuando traga leche.

Todos los pechos producen leche

Hay una frase que se repite mil veces y que es la mejor manera de echar por tierra una lactancia: «no tienes leche suficiente» o su versión nutricional «tu leche no alimenta».

No hay nada más falso. Todo el tejido mamario produce leche si se estimula correctamente. Y leche de buena calidad.

Únicamente las mujeres que hayan sufrido una mastectomía completa o padezcan una enfermedad muy poco común denominada agalactia tienen una incapacidad fisiológica para producir leche. En el resto de los casos una baja producción de leche se debe a otros factores, como un mal agarre, una falta de estimulo de succión o la presencia de elementos que dificultan la lactancia, tales como chupetes o biberones.

Las crisis de lactancia

Las crisis o brotes de lactancia son periodos de tiempo (normalmente días) en los que los bebés demandan mucha más cantidad de alimento y parece que se quedan con hambre.

En estas crisis están irritables, lloran y piden pecho constantemente, lo cual puede generar mucha ansiedad y preocupación si no conocemos las causas de estos brotes. Se trata simplemente de un mecanismo de regulación entre nuestra «oferta» de leche y la demanda del bebé que muchas mujeres confunden con una pérdida de capacidad de producir leche. También puede coincidir con un cambio en la composición y sabor de la leche materna que inicialmente les puede causar desagrado.

Son momentos críticos para la lactancia, puesto que si nos dejamos llevar por la preocupación y suplementamos con biberones vamos a obtener un efecto contraproducente. Debemos tener claro que cada vez que damos un biberón estamos restando estímulo al pecho, produciendo entonces menos leche.

Ante estas crisis de lactancia la mejor opción es armarse de paciencia y ofrecer pecho a demanda. En unos días la crisis se resolverá sola sin necesidad de que ofrezcamos suplementos.

Foto de Wendy Wei en Pexels

No hay límite de tiempo

La lactancia materna exclusiva debe durar como mínimo seis meses. A los seis meses se puede empezar a ofrecer otros alimentos e iniciar la alimentación complementaria, aunque durante el primer año de vida seguirá siendo su principal fuente de alimentación.

Sin embargo, no existe un tiempo máximo de lactancia materna. Serán madre e hijo quienes decidan cuándo abandonar la lactancia, estando probado que cuanto más duradera sea mayores beneficios tendrá.

Así, no supone ningún problema que un niño de dos, tres, o cuatro años continué tomando pecho, siempre y cuando mantenga una dieta completa además de la leche materna.

También puede seguir amamantando una mujer que se queda nuevamente embarazada o dar de mamar a dos bebés de diferentes edades sin que ello suponga ningún problema.

En el caso de la lactancia artificial, se recomienda no ofrecer leche de vaca hasta los 12 meses de edad para evitar alergias e intolerancias. A partir de esa edad, los niños pueden tomar leche entera con total normalidad.

Beneficios también para la madre

La lactancia materna presenta beneficios no solo para el bebé, si no también para la madre, tanto a corto como a largo plazo:

A corto plazo

  • Disminuye el riesgo de hemorragia tras el parto
  • Favorece la involución uterina
  • Facilita la recuperación del peso

A largo plazo

  • Disminuye el riesgo padecer de cáncer de mamá
  • Previene la artritis reumatoide
  • Disminuye el riesgo de Diabetes tipo 2

Además, durante el amamantamiento se producen hormonas como la oxitocina que, a nivel emocional, va a permitir a la madre conectar con el bebé y crear un vínculo disminuyendo el nivel de ansiedad en la madre y previniendo transtornos posteriores.

La lactancia artificial

La lactancia materna es lo mejor que se le puede ofrecer a un bebé. O casi.

Hay algo aún mejor que la leche materna para un bebé, y es una madre feliz.

Si mantener una lactancia materna te está costando sufrimiento, dolor insoportable, angustia o cualquier otro problema, la lactancia artificial es la mejor opción para vosotros. La lactancia, al igual que el resto de la maternidad, debe disfrutarse, no sufrirse.

Hoy en día las leches de fórmula que se comercializan son de una excelente calidad, y dar el pecho o el biberón no te convierte en mejor o peor madre.

Mi experiencia con la lactancia

A veces las cosas no salen como tu esperas. Un parto intervenido y el uso de forceps provocaron que mi pequeño tuviera problemas para hacer una buena succión efectiva. Le dolía y no podía succionar con la suficiente fuerza para alimentarse.

Tras un mes de visitas a pediatras, matronas y asesoras de lactancia, después de probar todas las posturas para amamantar, usar un sacaleches y relactador y hacer lo posible e imposible por conseguir una lactancia materna exclusiva me encontré una noche a las 4 de la madrugada conteniendo las lágrimas y luchando contra mi bebé para que se enganchara al pecho.

En ese momento me di cuenta de que no estaba disfrutando, si no sufriendo de lo que debería ser un momento dulce y maravilloso. Así que le di su primer biberón y nuestra vida y nuestro vínculo cambiaron radicalmente.

relactador lactancia
Con mi relactador….no se me ve demasiado feliz

Tras ese primer biberón me sentí mucho más relajada, liberada, y el carácter del bebé también cambió. Pasó de estar día y noche llorando a ser el bebé risueño, alegre y sonriente que sigue siendo hoy en día.

Disfruté de una lactancia mixta durante dos meses más , hasta que finalmente ya no quiso más el pecho. Aun así, los biberones de antes de dormir, mientras le cantaba nanas y sentir cómo se relajaba a mi lado son la experiencia más bonita que me ha regalado esta maternidad.

lactancia
Da igual pecho o biberón, lo importante es el amor que les transmites

La lactancia es un evento crucial en nuestra historia personal que nos permite no solo alimentarnos, también sentirnos cuidados y amados por primera vez en nuestras vidas.

Una buena información durante el embarazo y acudir a grupos de apoyo a la lactancia o asesoras especializadas en caso de que haya algún problema pueden ayudarte a conseguir instaurar una lactancia materna exitosa.

Aun así, las madres que no puedan o no quieran dar el pecho por los motivos que sean, van a poder disfrutar igualmente de la experiencia de alimentar, cuidar y calmar a sus bebés, si que por ello deban sentirse juzgadas o menospreciadas.

Y quiero terminar este post recordando la frase que me dijo una de las pediatras que me atendió « de todas las cosas buenas que vas a poder hacer por tu hijo a lo largo de toda tu vida, dar el pecho es solo una de ellas».


Espero que te haya resultado interesante. Una vez más te doy las gracias por leerme y recuerda que, si quieres, puedes compartir en tus redes sociales para que pueda llegar a mucha más gente. ¡Hasta pronto!

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