Educar a los niños puede resultar complicado. En este post te cuento 5 cosas fundamentales que deberías enseñar a tus hijos para que sean adultos más felices y preparados.

Como padres, madres o educadores tenemos una enorme responsabilidad. No solo tenemos que cuidar y proteger a nuestros hijos, si no que también estamos encargados de educarles para su vida adulta.

En muchas ocasiones nos centramos en que los niños aprendan a tocar un instrumento o que dominen un idioma, olvidándonos de los aspectos realmente importantes de la vida. Pero ¿les estamos preparando para ser adultos equilibrados y eficientes? ¿Les estamos entregando las herramientas necesarias para desarrollarse y ser felices?

Imagina que te mandan construir una casa pero no te dan ladrillos ni cemento, por mucho que intentes jamás lo conseguirías. Por eso, en este post te cuento 5 cosas que deberías enseñar a tus hijos para estar segura de que van a poder crecer y defenderse en el mundo adulto. ¡Comenzamos!

5 cosas que deberías enseñar a tus hijos

Autocuidado físico y mental

Si insisto tanto en todo lo relacionado con el autocuidado es porque tardé más de 35 años de mi vida en descubrirlo y estoy segura que haberlo conocido anteriormente me hubiera ahorrado muchos problemas. Por eso lo sitúo en primer lugar entre las cosas que debo enseñar a mi hijo.

La premisa es muy sencilla: nadie va a venir a cuidarte. O dicho de otra manera, si no te cuidas tú, nadie lo hará. De tal manera que enseñar a nuestros hijos a ponerse en primer lugar no los convierte en egocéntricos ni egoístas, si no que les facilitará mantenerse sanos y felices.

El autocuidado es sumamente amplio e incluye el plano tanto físico como mental. De modo que existen infinidad de maneras de autocuidarse como, por ejemplo, las que te expongo en esta tabla:

Si enseñamos a nuestros hijos a que deben dedicar tiempo de su día a día a realizar estas acciones de autocuidado les estamos proporcionando la llave para una vida mucho más plena y satisfactoria.

Comer de verdad

La gran mentira de la industria alimentaria y que durante décadas nos hemos creído es que «hay que comer de todo». Y esta afirmación es muy peligrosa, porque coloca en el mismo plano a todos los alimentos haciéndonos creer que tienen el mismo valor. Pero no es así.

Enseñar a nuestros hijos los alimentos que deben consumirse a diario o, mejor aún, los que no deberíamos tomar nunca o casi nunca es una labor importantísima para los padres. Con un gran handicap: tenemos todo en contra. La publicidad, los estantes de los supermercados, la presión de familiares o amigos («mujer, por un día no pasa nada» ¿te suena?) va a ser un muro contra el que nos tendremos que enfrentar.

Pero en una sociedad en la que el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades derivadas (diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares) son una tremenda epidemia, poder enseñar a tu hijo a decidir de manera consciente qué alimentos consumir va a determinar su estado de salud a medio y largo plazo. Así que, si aún no lo has hecho, este es el momento ideal para que te informes y puedas educar a tus hijos sobre nutrición saludable.

Poner límites

Si perteneces a mi generación, seguramente te habrán educado en una actitud de intentar agradar, ser complaciente y «portarte bien». Lo cual está muy bien, siempre y cuando no se hayan olvidado de enseñarte una de las palabras más importantes de toda la lengua castellana: NO.

Una de las cosas más importantes que puedes enseñar a tus hijos es a decir que no. A través del «no» van a poder defenderse de un abuso, rebelarse contra las injusticias y protegerse tanto a nivel físico como emocional.

Podemos enseñar a nuestros niños a decir que no de manera asertiva y educada, pero teniendo claro que tienen derecho a poner sus límites y que estos sean respetados. Es una herramienta que les servirá para su vida personal, sentimental y laboral y que les será de gran ayuda en muchos momentos.

Pero no olvides que, para este aprendizaje, habrá situaciones en las que seas tu quien tengas que respetar sus límites.

Foto de Gustavo Fring en Pexels

Finanzas

Tenía 24 años cuando pusieron delante de mí un contrato laboral por primera vez y me sentí como si estuviera ante un jeroglífico. No entendía absolutamente nada de lo que allí ponía. Y lo mismo sucedió al recibir mi primera nómina: cara de póker y nada más.

Una idea que debemos conocer es que si nosotros no tenemos control sobre nuestras finanzas, alguien se encargará de hacerlo. Y, seguramente, el resultado no nos va a gustar.

Por eso, si tus hijos ya tienen cierta edad como para comprender, es recomendable que dediques parte de tu tiempo en explicarles los conceptos que cuando sean mayores tendrán que manejar. No se trata de que les des una masterclass de macro economía, pero sí de que les enseñes lo más básico para gestionar su dinero cuando llegue el momento.

En qué consiste una nómina, un contrato, una hipoteca o un cómo hacer un presupuesto son lecciones que es mejor que aprendan de nosotros que de alguien con intereses propios.

Educación sexual

Tus hijos van a aprender todo lo relacionado con el sexo tarde o temprano, así que es mejor que seamos los propios padres quienes les eduquemos en lugar de terceras personas o, peor aún, internet.

Evita usar nombres extraños para referirte a los genitales, como «pastelito, florecita, toto, pilila…». Pene y vulva son palabras totalmente respetables y válidas y que no van a escandalizar a nadie. Si nos acostumbramos a utilizarlas desde que son muy pequeños aprenderán a vivir su sexualidad de una manera natural y les protegerá de situaciones de abuso en un futuro.

Además, explicarles, con un lenguaje adecuado a su edad pero sin mentiras, el origen de su existencia nos permitirá que durante la adolescencia tengan la confianza suficiente para poder abordar sus dudas o problemas. Poder comunicarte libremente y de manera natural con tus hijos es uno de los mejores regalos que les podrás hacer.

El mejor momento para empezar a enseñar a tus hijos es ahora
Foto de Josh Willink en Pexels

Educar a los hijos es una tarea muy complicada y que requiere un enorme trabajo interno de autoconocimiento y aprendizaje. Recuerda que se trata de una labor a largo plazo y que cada día tienes una nueva oportunidad para enseñarles a vivir y a crecer más felices.

Una madre le preguntó al Maestro cuándo debería iniciar la educación de su hija.
«¿ Cuántos años tiene la niña?», le preguntó el Maestro a su vez.
«Cinco».
«¡Cinco! ¡Ve a tu casa corriendo: vas con cinco años de retraso!».

Anthony de Mello

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